miércoles, 4 de agosto de 2010

Pensando en conejos, de tu boca vi.




Abro la puerta, salimos, es entonces que…


De tu boca; húmeda y caliente,
salta; hecho de humo y aliento,
al frío amanecer de tu mundo austral.


A veces juega en mi rostro;
enredándose en mi barba.
A veces observa el mundo
cabalgando tu nariz.


Le gustan tus ojos,
no me lo dijo, voz no tiene.
Lo adivino en su
corazón, que si tiene.


El viento pronto se lo llevara;
Yo lo he visto;
danzando; riendo; girando,
en vetas de polvo que le hacen cosquillas.


Se que lo volveré a ver,
saltando en la luna o naciendo de un árbol.


Es el conejo blanco,
Que no te ha olvidado.


No hay comentarios:

Publicar un comentario